Category: Sáhara Occidental(Rasd)


La ictiología (del griego ιχθύς, ikhthýs, “pez” y λόγος, logos, “estudio”) es una rama de la zoología dedicada al estudio de los peces. Esta incluye los osteictios (peces óseos), los condrictios (peces cartilaginosos) tales como el tiburón y la raya y los agnatos (peces sin mandíbula). Se estima que hay alrededor de 25.000 especies descritas y que cada año son descritas oficialmente 250 nuevas especies. La dificultad en la clasificación radica en la gran variedad que han alcanzado durante el proceso evolutivo y la accesibilidad de los humanos al medio acuático. Por otra parte la ictiología además se ocupa de la biología y comportamiento de los peces. La práctica de la ictiología está estrechamente emparentada con la biología marina y la oceanografía.

 

Los peces pueden ser criados. La acuicultura es el conjunto de actividades, técnicas y conocimientos de cultivo de especies acuáticas vegetales y animales. Es una importante actividad económica de producción de alimentos materias primas de uso industrial y farmacéutico y organismos vivos para repoblación u ornamentación.

Los sistemas de cultivo son muy diversos, de agua dulce o agua de mar, y desde el cultivo directamente en el medio hasta instalaciones bajo condiciones totalmente controladas.

Cultivos de especies marinas tienen una gran importancia económica. En el caso de muchas especies, la producción de cultivo casi ha sustituido por completo a las capturas pesqueras.

Algunas de las especies más importantes son el rodaballo, la dorada, la lubina, el bacalao, la corvina y la anguila. Los cultivos de otras especies aún están en desarrollo, como , el besugo y el lenguado, entre otras.

  

Una variantes de acuicultura marina es el llamado engrasado de Atún rojo, que se cultiva en jaula a partir de ejemplares salvajes. Tras un proceso de engorde son vendidos posteriormente en el mercado japonés, donde es un preciado producto.

Una forma de tener peces en casa es en un acuario. Un acuario es un recipiente capaz de contener agua, con al menos una de sus caras de algún material transparente, generalmente de vidrio o metacrilato, dotado de componentes mecánicos, que hacen posible la recreación de ambientes subacuáticos, de agua dulce, marina o salobre para albergar vida, como peces, invertebrados, plantas, etc. La ciencia que estudia este entorno se llama acuarología, para un uso alimentario, acuicultura, y con fines decorativos, acuariofilia.

El diseño más básico de acuario es de planta rectangular, realizado a partir de vidrios sellados con silicona neutra.

Un acuario se diferencia de una pecera en el nivel de recreación de ambiente necesario, tanto por la parte biológica como por la estética.

      

         

Una pecera es una esfera de cristal con un agujero circular en la parte superior, y fondo plano, conteniendo agua y peces. Las condiciones ambientales no están controladas, el agua debe ser sustituida cada cierto tiempo por agua sin cloro, al no poseer ningún sistema técnico de depuración. En estas condiciones generalmente sólo sobreviven especies robustas, como carpas doradas o luchadores siameses.

    

El acuario tiene las condiciones ambientales estables y controladas, y es adecuado para el tipo de los organismos que van a vivir en él.
 
 
      
 
        
 
 
 
 
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Los seres humanos, al igual que el resto de los seres vivos, necesitan, además del agua que es vital, una variada y equilibrada alimentación que es fundamental para la vida. Una dieta correcta debe contener cantidades adecuadas de proteínas, lípidos, glúcidos, vitaminas y minerales.

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La base de una buena nutrición reside en el equilibrio, la variedad y la moderación de nuestra alimentación. Pero la alimentación moderna urbana es muy a menudo desequilibrada, desestructurada y se suele juntar con una vida cada vez más sedentaria.

Ya desde hace 2400 años, se conocía la relación entre la alimentación y la salud: Hipócrates decía que nuestra alimentación era nuestra medicina. Es bien sabido, que los factores alimentarios están asociados a enfermedades como la diabetes, la osteoporosis, el sobrepeso, la obesidad, la hipertensión, el infarto, la embolia, algunos tipos de cáncer y otras más.

       

La ingesta de demasiados ácidos grasos saturados y colesterol puede provocar arteriosclerosis. En contrapartida, en el siglo XX se demostró el vínculo que hay entre las carencias alimentarias y las enfermedades graves. Estas diferentes formas de malnutrición siguen siendo, aún ahora, problemas de salud pública.

Desarrollada la tecnología de la agricultura, la penuria del hambre de la población no depende de la escasez de recursos, sino de la organización de estos recursos. La hambruna es una situación que se da cuando un país o zona geográfica no posee suficientes alimentos y recursos para proveer alimentos a la población, elevando la tasa de mortalidad debido al hambre y a la desnutrición.

Según el Proyecto Hambre de las Naciones Unidas, alrededor de 24.000 personas mueren cada día de hambre o de causas relacionadas con el hambre. Un 75% de los fallecidos son niños menores de cinco meses. El Instituto de desarrollo y política alimentaria afirma que la hambruna y las guerras causan sólo un 10% de las muertes por hambre, aun cuando éstas tienden a ser de las que trascienden con mayor frecuencia. La mayoría de las muertes por hambre se deben a desnutrición crónica. Las familias sencillamente no consiguen suficientes alimentos. Esto, a su vez, se debe a la extrema pobreza.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que unos 925 millones de personas en el mundo sufren de hambre crónica y desnutrición.

 

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