Category: Fernando Poo


El principio de Arquímedes es un principio físico que afirma que: «Un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo, recibe un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del fluido que desaloja». Esta fuerza recibe el nombre de empuje hidrostático o de Arquímedes, y se mide en newtons (en el SI). El principio de Arquímedes se formula así:

 

E = m\;g = \rho_\text{f}\;g\;V\;

 

   

 

Donde E es el empuje , ρf es la densidad del fluido, Vel «volumen de fluido desplazado» por algún cuerpo sumergido parcial o totalmente en el mismo, g la aceleración de la gravedad y m la masa, de este modo, el empuje depende de la densidad del fluido, del volumen del cuerpo y de la gravedad existente en ese lugar.

      

El empuje (en condiciones normales y descrito de modo simplificado ) actúa verticalmente hacia arriba y está aplicado en el centro de gravedad del fluido desalojado por el cuerpo; este punto recibe el nombre de centro de carena.Toda embarcación, desde la canoa al transatlántico, tiene un cierto peso; por lo mismo, lanzada al agua, una parte de la misma se sumerge hasta un punto determinado.

   

En un barco intervienen fundamentalmente dos fuerzas: su peso, cuyo punto de aplicación es el centro de gravedad G del barco, y el empuje que recibe, cuyo punto de aplicación es el centro de empuje C. Cuando el barco está en equilibrio, ambas fuerzas están en la misma recta de acción, tienen la misma intensidad y sentidos contrarios. Ahora bien, en los barcos es muy importante un punto llamado metacentro, M, que es la intersección de la vertical que pasa por el centro de empuje y el eje de simetría del barco que pasa por G.

   

    

El barco al ser impulsado por la ola, se desvía de su posición de equilibrio. En estas condiciones, si el centro de gravedad esta por debajo del metacentro, aunque esté por encima del centro de empuje, el equilibrio del barco será estable, pues cuando el eje del buque se desplaza de su posición vertical, aparece un par de rotación que tiende a llevar al barco a su posición estable.

   

Por el contrario, si el barco se inclina demasiado, el centro de gravedad queda por encima del metacentro, el equilibrio es inestable; el par de fuerzas que se origina haría volcar el barco. Si el metacentro y el centro de gravedad coinciden, el equilibrio es indiferente.

 

Navegación a vela es un tipo de navegación marítima, fluvial o lacustre que se realiza con una embarcación a vela. Ha sido de una importancia crucial, tanto en la actividad comercial (explotación pesquera, transporte marítimo, transporte fluvial, etc.) como en la guerra naval, hasta la aparición de nuevas técnicas de propulsión naval.

   

 

     

En la actualidad es un tipo de navegación que prácticamente sólo se realiza como deporte.La navegación a vela aprovecha la energía del viento para producir movimiento en el barco y por tanto navegar. Su motor son las velas que están sujetas a la embarcación mediante jarcias. La fuerza del viento sobre las velas se transmite al casco a través de estas jarcias , y con ello la embarcación se mueve hacia delante.

       

      

      

Si la vela esta colocada de forma atravesada a la embarcación, y el viento sopla de popa, es evidente que la embarcación es “empujada” directamente por el viento.  Si el viento incide en la vela en cualquier otra dirección que no sea desde popa, la reacción de la vela es diferente. Si trata de navegar con un viento que forme ángulo con el rumbo, y en este caso, podemos comparar la vela y el mástil, al ala de avión movida a través del aire.

      

     

Cuánto más largo sea un barco, más puede correr. Es decir, por mucho que pongamos enormes velas o motores, cada barco tiene un tope de velocidad (salvo si éste se pone a planear) que está determinado por su eslora de flotación. Una vez alcanzada la velocidad límite, si añadimos más potencia, ésta originará olas más grandes creadas por el barco, pero no más velocidad.

       

    

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Barco juanp

 

Los insectos (Insecta), son una clase de animales invertebrados, del filo de los artrópodos, caracterizados por presentar un par de antenas, tres pares de patas y dos pares de alas (que, no obstante, pueden reducirse o faltar). La ciencia que estudia los insectos se denomina entomología.

Los insectos comprenden el grupo de animales más diverso de la Tierra, con aproximadamente 1 millón especies descritas, más que todos los otros grupos de animales juntos, y con estimaciones de hasta 30 millones de especies no descritas, con lo que, potencialmente, representarían más del 90% de las formas de vida del planeta. Otros estudios más recientes rebajan la cifra de insectos por descubrir a entre 6 y 10 millones.

Los insectos pueden encontrarse en casi todos los ambientes del planeta, aunque sólo un pequeño número de especies se ha adaptado a la vida en los océanos.

Hay aproximadamente 5.000 especies de odonatos (libélulas, caballitos del diablo), 20.000 de ortópteros (saltamontes, grillos), 120.000 de lepidópteros (mariposas y polillas), 120.000 de dípteros (moscas, mosquitos), 82.000 de hemípteros (chinches, pulgones, cigarras), 350.000 de coleópteros (escarabajos, mariquitas), y 110.000 especies de himenópteros (abejas, avispas, hormigas).

Artrópodos terrestres tales como los ciempiés, milpiés, escorpiones y arañas se confunden a menudo con los insectos debido a que tienen estructuras corporales similares, pero son fácilmente diferenciables ya que los insectos presentan tres pares de patas mientras que los escorpiones y arañas tienen cuatro pares y carecen de antenas, y los ciempiés y milpiés tienen muchos pares de patas.

 

Un jardín zoológico, parque zoológicozoológico o zoo es una instalación en la que los animales están confinados dentro de los recintos, expuestas al público y en las que también pueden ser criados. Los felinos son animales muy fáciles de ver en los zoos.  Los primeros zoológicos fueron en realidad colecciones privadas, en su mayoría pertenecientes a reyes.

    

 

Con el tiempo, la misión de los zoológicos ha pasado de ser la mera exposición de animales exóticos al estudio científico de tales animales (el zoológico de Londres fue el primer zoológico científico del mundo, inaugurado en 1828) y, más tarde, la crianza de los mismos y en particular la protección de especies en peligro de extinción o incluso ya extintas en estado salvaje.

    

El Convenio sobre la Diversidad Biológica es el primer instrumento jurídico internacional que recoge como mecanismos de protección de los recursos biológicos y genéticos los términos conservación in situ (conservación de los ecosistemas y los hábitats naturales y el mantenimiento y la recuperación de poblaciones viables de especies en sus entornos naturales) y ex situ (medidas financieras, científicas y técnicas orientadas a la conservación y la investigación de plantas, animales y microorganismos fuera de su hábitat natural). Los zoológicos son un  ejemplo de instalaciones destinadas a la conservación ex situ.

  

La Directiva 1999/22/CE, de 29 de marzo relativa al mantenimiento de animales salvajes en parques zoológicos, exige el establecimiento de un régimen de autorización y de inspección de los parques zoológicos, que garantice el cumplimiento de condiciones básicas de sanidad, bienestar y seguridad, para mantener la buena salud física y psíquica de los animales salvajes los habitan.

Pretende así favorecer la correcta aplicación de la legislación comunitaria en materia de conservación de la fauna silvestre, así como asegurar el papel en la educación pública, la investigación científica y la conservación de las especies por parte de los zoos.

     

Algunos colectivos se oponen a que los animales sean privados de libertad. Argumentan que no es ético utilizar seres con capacidad de sentir para el ocio de las personas y por ello piden el cierre de los zoológicos, oceanográficos y acuarios.

 

La migración de las aves se refiere a los viajes estacionales regulares realizados por muchas especies de aves. Además de la migración, las aves realizan otros movimientos en respuesta a cambios en la disponibilidad de alimentos, de hábitat o climáticos, que suelen ser irregulares o sólo en una dirección y reciben diversas denominaciones como nomadismo, invasiones, dispersiones o irrupciones. La migración está marcada por su estacionalidad anual. En contraste, las aves que no son migratorias son llamadas aves residentes.

La imagen típica de la migración son las de las aves terrestres norteñas como las golondrinas y aves rapaces haciendo largos vuelos hacia los trópicos. Muchos patos, gansos y cisnes que se reproducen en el norte son también migrantes de largas distancias, sin embargo necesitarían moverse al sur sólo lo suficiente para escapar de las aguas que se congelan en sus zonas árticas de cría.

   

     

Algunas aves grandes de amplias alas dependen de las columnas de aire caliente ascendente para permitirles planear. Esas incluyen muchas aves rapaces como buitres, águilas y gavilanes y también las cigüeñas. Estas aves migran de día.

   

Muchas de las aves insectívoras más pequeñas, incluyendo las currucas, colibríes y papamoscas, migran largas distancias por lo común de noche.

    

El hombre puede captar con su nariz partículas olfativas procedentes de un campo de flores que han viajado en el aire. En el ser humano, los órganos de recepción del olor radican en la nariz. Disponemos de la pituitaria roja, que filtra, calienta y humedece el aire que respiramos y la pituitaria amarilla, que contiene los receptores olfativos. 

   

     

       

Las sustancias olorosas son transportadas por el moco acuoso a los cilios, que las transforman en señales químicas. Estas señales viajan entonces a través de las prolongaciones nerviosas de las células olfativas hasta el bulbo olfatorio, que los transmite a su vez al córtex olfatorio, al sistema límbico y al córtex frontal, dónde se produce la percepción fi nal del olor.

        

        

El órgano de la percepción del olfato no está tan desarrollado como el de la vista o el oído. Eso hace que pueda decirse que las sensaciones de olor son percibidas casi directamente por el cerebro, cosa que acentúa el carácter fuertemente emocional y subjetivo de las experiencias olfativas.

          

                

El mecanismo del funcionamiento del olfato humano es aún poco conocido. La primera y más popular de la teorías la formuló John Amoore en 1964. Sostiene que los receptores olfativos funcionan con el principio de la llave y la cerradura. Estos receptores distinguirían las moléculas responsables de cada olor no tanto por su composición química como por su forma y tamaño. Este acto de encajar cada molécula con su receptor específi co en la nariz por su forma geométrica, produce el estímulo nervioso que es transmitido al cerebro.



Basándose en este concepto, estableció una clasifi cación de siete olores primarios que los estudiosos consideran un importante marco de referencia: alcanforado, mentolado, almizclado, floral, etéreo, picante y pútrido.