Category: Dahomey


Su nombre completo es  Maria Salomea Skłodowska-Curie.  Nacida en Varsovia, el 7 de noviembre de 1867 y fallecida en Passy, el  4 de julio de 1934, fue una científica pionera en el campo de la radiactividad. Y no sólo eso, sino que, además, fue la primera persona en recibir dos premios Nobel en distintas especialidades —Física y Química—aunque el de Física  fuera compartido con su marido Pierre Curie y el físico Henri Becquerel. Años después, ganó en solitario el premio Nobel de Química de 1911. Nombró el primer elemento químico que descubrió, el polonio, como su país de origen.

Sus logros incluyen los primeros estudios sobre el fenómeno de la radiactividad (término que ella misma acuñó), técnicas para el aislamiento de isótopos radiactivos y el descubrimiento de dos elementos —el polonio y el radio—. Durante la Primera Guerra Mundial creó los primeros centros radiológicos para uso militar. Murió en 1934 a los 66 años, en el sanatorio Sancellemoz en Passy, por una anemia aplásica causada por la exposición a la radiación de tubos de ensayo con radio que guardaba en los bolsillos en el trabajo​ y en la construcción de las unidades móviles de rayos X de la Primera Guerra Mundial.​

En el 2011, debido al Año Internacional de la Química , Suecia  y Polonia lanzan un sello de emisión conjunta:

Otros sellos donde aparece M. Curie son:

 

 

 

 

 

El hombre puede captar con su nariz partículas olfativas procedentes de un campo de flores que han viajado en el aire. En el ser humano, los órganos de recepción del olor radican en la nariz. Disponemos de la pituitaria roja, que filtra, calienta y humedece el aire que respiramos y la pituitaria amarilla, que contiene los receptores olfativos.
Las sustancias olorosas son transportadas por el moco acuoso a los cilios, que las transforman en señales químicas. Estas señales viajan entonces a través de las prolongaciones nerviosas de las células olfativas hasta el bulbo olfatorio, que los transmite a su vez al córtex olfatorio, al sistema límbico y al córtex frontal, dónde se produce la percepción final del olor. El órgano de la percepción del olfato no está tan desarrollado como el de la vista o el oído. Eso hace que pueda decirse que las sensaciones de olor son percibidas casi directamente por el cerebro, cosa que acentúa el carácter fuertemente emocional y subjetivo de las experiencias olfativas.

     

       

        

        

          

                

El mecanismo del funcionamiento del olfato humano es aún poco conocido. La primera y más popular de la teorías la formuló John Amoore en 1964. Sostiene que los receptores olfativos funcionan con el principio de la llave y la cerradura. Estos receptores distinguirían las moléculas responsables de cada olor no tanto por su composición química como por su forma y tamaño. Este acto de encajar cada molécula con su receptor específico en la nariz por su forma geométrica, produce el estímulo nervioso que es transmitido al cerebro. Basándose en este concepto, estableció una clasificación de siete olores primarios que los estudiosos consideran un importante marco de referencia: alcanforado, mentolado, almizclado, floral, etéreo, picante y pútrido.