Los copos de nieve, aunque a simple vista parecen masas irregulares de hielo, están compuestos por pequeños cristales que se fusionan entre si para dar lugar a los copos que observamos caer. Estos cristales de hielo pueden ser de muy diversos tamaños y formas, y nunca hay dos iguales. Aunque no todo el mundo está de acuerdo con esto.
Los cristales siempre están compuestos por 6 brazos (esto se debe a la estructura de cada molécula de agua que forma el cristal), simétricos entre si. Se cree que esta simetría se debe a que las condiciones ambientales entre un extremo y el otro del cristal son similares. Esta teoría se basa en que la forma de un cristal de hielo depende sólo de las condiciones ambientales que lo rodean. Las condiciones ambientales en un momento y en un punto de la atmósfera difícilmente se repiten en otro punto, por ello parece fiable la idea de que no haya 2 copos iguales, aunque como he dicho anteriormente algunos científicos dicen haber encontrado copos idénticos. El copo de nieve se empieza a formar en la atmósfera a partir de pequeñas partículas suspendidas, como el polvo o pequeños cristales de hielo, que actúan como núcleo del cristal. A partir de este núcleo las moléculas de agua se van uniendo en forma sólida, debido a las bajas temperaturas, para dar la forma final del cristal de hielo.

Hoja bloque emitida el 3 de septiembre del 2018