Un códice (del latín codex, -icis) es un formato de libro. Se compone de cuadernos plegados, cosidos y encuadernados. Habitualmente, se puede escribir en ambos lados de cada hoja, denominados páginas, que pueden numerarse. Aunque técnicamente cualquier libro moderno es un códice, el término se utiliza comúnmente para libros escritos a mano (manuscritos) en el periodo previo a la imprenta (es decir, hasta el fin de la Edad Media), significado que recoge el DRAE. El diminutivo de “codice”, “codicilo”, se emplea únicamente en contextos testamentarios.  El códice está formado por un conjunto de hojas rectangulares de pergamino, de papiro o de papel que se pliegan formando cuadernillos para escribir sobre ellos, los cuales se protegen mediante la encuadernación. En Roma los cuadernillos se denominaban duerniones, terniones, cuaterniones o quinterniones según el número de hojas contenidas antes de plegarlas. Como lo regular era que se formaran cuatro (ocho plegadas) ha quedado el nombre de cuadernos (quaterni) para designar los ejemplares pequeños, aunque dispongan hoy de mayor número de páginas.

Hay muchos tipos de códices, en muchos de los cuales aparecen figuras de animales, aunque, a veces, la identificación de esos animales implica muchas dificultades.  Las imágenes de formas animales poseen  una amplia variedad de significados: pensamientos astronómicos y geográficos (ciertos animales representaban constelaciones, solsticios, puntos cardinales); procesos naturales (las figuras de niños recién nacidos a menudo iban acompañadas de algún pájaro, y las de los muertos tenían por compañero a un perro);  ritos (sacrificios de animales para fechas o etapas determinadas), etc.

En 1975, Correos puso en circulación la serie “Códices” donde se puede ver a algunos de ellos:

50021m

50020m 50019m

50018m 50015m

50017m 50016m

50014m 50013m

O estos otros códices, hoja bloque “Patrimonio Nacional”,  editada  en 1992:

90046m 90047m