La línea de flotación es una banda o límite que separa la parte sumergida de una nave de la que no lo está, y es, evidentemente, indicada en la superficie del agua hasta donde emerge la obra muerta. Es variable en función de la carga, de la temperatura del agua y de otros factores menores. Por tanto cuánto más carga lleve un barco más pesará y más se hundirá en el agua.

 

  

Pero la parte del barco que queda fuera del agua no sólo depende de la carga sino también del “tipo ” de agua en el que se encuentra. Un mismo barco no flotará igual en agua dulce que salada. La flotabilidad va a depender de la densidad del agua.

     

También hay que mencionar la estabilidad de un buque. Está relacionada con la capacidad de un cuerpo que flota por recuperar la verticalidad cuando se ha desplazado de ella. Las embarcaciones deben ser estables, manteniendo la cubierta y el puente en la parte superior, mientras el casco permanece en contacto con el agua, sin volcarse al primer golpe de ola o la primera perturbación.

    

     

Para determinar la estabilidad, deben localizarse el centro de gravedad del buque (punto donde se concentra el peso total del buque, muy influido por la colocación de la carga) y el centro de empuje (punto donde se concentra la fuerza de empuje, el cual se mueve con la inclinación del buque y es función de la forma de la sección transversal del casco). Para que un buque sea estable, el par que ejercen estas dos fuerzas debe tender a recuperar la verticalidad del buque.

   

     

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