El gas natural es una de las varias e importantes fuentes de energía no renovables formada por una mezcla de gases ligeros que se encuentra en yacimientos de petróleo, disuelto o asociado con el petróleo o en depósitos de carbón. Aunque su composición varía en función del yacimiento del que se saca, está compuesto principalmente por metano en cantidades que comúnmente pueden superar el 90 ó 95% y suele contener otros gases como nitrógeno, CO2, H2S, helio y mercaptanos. El gas natural produce mucho menos CO2 que otros combustibles como los derivados del petróleo, y sobre todo el carbón. El CO2 expulsado a la atmósfera en la combustión del gas natural contribuye al calentamiento global del planeta, puesto que es un gas que produce efecto invernadero.

En las plantas de procesamiento del gas natural lo que se hace entre otras cosas, es el  endulzamiento del gas con el fin de eliminar el H2S y el CO2 del gas natural. El H2S y el CO2 son gases que pueden estar presentes en el gas natural y pueden en algunos casos, especialmente el H2S, ocasionar problemas en el manejo y procesamiento del gas; por esto hay que eliminarlos para llevar el contenido de estos gases ácidos a los niveles exigidos por los consumidores del gas.
Tanto en Bolivia como Nigeria son países con grandes cantidades de gas natural.