Las mariposas son unas grandes artistas de la supervivencia y el engaño. Tras sus espectaculares colores, formas, y tipos de mariposas esconden talentos insospechados: resistencia al frío y la altitud, recursos para despistar o ahuyentar al enemigo, velocidad de vuelo… Mil armas de supervivencia para unos insectos frágiles sólo en apariencia.

Sus larvas, orugas, son masticadoras y poseen glándulas secretoras de una seda con la que tejen un cinturón, una bolsa o un capullo para sujetarse o protegerse durante la fase de pupa o crisálida.

   

 

Aunque se ha hecho clasificaciones muy rigurosas, resulta cómodo dividirlos en dos subórdenes: el de los ropalóceros, o mariposas diurnas, como las de la col, Apolo, podalirio, etc., y el de los heteróceros o mariposas creprúsculas y nocturnas, como las de la seda, esfingues, polillas o microlepidópteros, y otras.

 

      

     

Muchas especies de mariposas se encuentran en peligro de extinción por la presión del hombre que ha hecho desaparecer numerosos hábitats o destruido entornos, contaminado los lugares donde antes vivían estas especies. Algunas poblaciones se han reducido de forma drástica y otras estan al borde de la desaparición total.

 

   

Los principales enemigos de las mariposas son otros insectos. Se han usado especies del escarabajo americano para controlar plagas de mariposas ya que devoran orugas y crisálidas de procesionarias y falsas esfinges. Otros enemigos son los pájaros, musarañas, erizos, sapos y topos. En la fase adulta sus principales enemigos son los pájaros, arañas, libélulas, lagartos y ranas. Las nocturnas son cazadas por murciélagos, autillos, o chotacabras.
El ataque de parásitos tambien provoca graves daños en algunas poblaciones.

    

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