Una especie amenazada es cualquier especie susceptible de extinguirse en un futuro próximo. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), autoridad máxima en especies amenazadas, clasifica a estas especies en tres diferentes categorías en su Lista roja de especies amenazadas: Especies vulnerables (VU), En peligro de extinción (EN) y En peligro crítico de extinción (CR), dependiendo del riesgo de extinción al que se encuentren sometidas.

       

    

El tráfico de especies protegidas está colaborando a la desaparición de muchas especies. La costumbre de mantener animales silvestres como mascotas viene desde hace mucho tiempo. El trafico de la flora y la fauna se ha convertido en uno de los “negocios” más lucrativos .

    

Hay un primer dato que sería suficiente para justificar cualquier esfuerzo de cooperación internacional dirigido a luchar contra el tráfico de animales y plantas: unas 700 especies se encuentran en la actualidad en peligro de extinción como consecuencia directa de la captura en sus medios naturales y la posterior comercialización.

     

    

Pero además, unas 2.300 especies animales y 24.000 plantas están amenazadas por esta misma razón. Así, el tráfico con especies de fauna y flora se convierte en una de las causas más importantes de pérdida de biodiversidad en el planeta.

   

 

             

Efectivamente, según datos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), cada año pueden comprarse y venderse en todo el mundo muchos animales vivos que son apartados de sus hábitats naturales para terminar sus vidas cautivos de un medio que les es hostil.

 

 

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