Coincidiendo con el décimo aniversario de la creación de la Base Antártica Española Juan Carlos I, se pone en circulación un sello el 6 de noviembre de 1998 como reconocimiento a la labor que los científicos españoles desarrollan en la Antártida.

En la campaña 1986/87, cuatro científicos españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que participaban en el programa internacional Biomasa 86/87 en colaboración con Polonia, llegaron a la isla Livingston y establecieron el primer campamento artártico español. Un año más tarde, el 11 de enero de 1988, se izó la bandera española en la base bautizada con el nombre Juan Carlos I. Esta base cuenta con una superficie de 308 m2 distribuídos en tres núcleos aislados y con capacidad para albergar a 12 personas .

La base Juan Carlos I está equipada con los más modernos sistemas de comunicación, y su área científica consta de laboratorios de química, biología meteorología, fotografía, biblioteca y almacén. Desde 1991, el apoyo logístico y de mantenimiento se realiza a través del buque BIO Hespérides. También, cuenta con una agencia postal colaboradora con su matasellos correspondiente, que constituye la oficina del correo español más meridional.

El continente de la Antártida abarca 13 millones de Km2, aproximadamente, y se encuentra recubierto por una enorme masa de hielo cuyo espesor puede sobrepasar los 2.000 m. Las bajas temperaturas, de hasta 80º bajo cero, originan una gran pobreza biológica que contrasta con la variedad de la fauna, entre la que se encuentran diferentes clases de peces, colonias de aves, como pingüinos, y grande animales marinos, como ballenas, focas y elefante marinos.

En el sello se reproduce una panorámica de la base y su logotipo, y una paloma antártida volando sobre un fondo azul verdoso.